15 de marzo de 2016

Calidez en su mirada y luego nada más pasa





Millones de ojos blancos nos guardan en la noche,
buscan cobijo por el frio y los niños por fin callan.

Las estatuas ya se guardan, y sentadas en lugares misteriosos cuentan historias,
Lagunas de emociones sobre hierba húmeda y apoyadas en el muro se relajan.

En silencio los parpados aterrizan hasta parar en seco,
Hoy ya no trabajan en jordanas sin cobrar, y bajo el peso de las horas echan el pestillo.

Una tormenta en el fondo de la garganta que se seca y a millones de lenguas enmudece.

Aguanta la dulzura de la voz que cruje por un llanto lejano que, sin mano a la que aferrarse, se deja llevar enloqueciendo en cada esquina.

Cristales cortantes como alas de mariposa bajo el alma, horquilla que sujeta el molde de su cuerpo y  penetra con la fuerza del martillo sobre el yunque en el corazón poético de cuento.

Hierros de buen grado y ataviados en el fondo del volcán que se funden,
Masa candente y algo fría donde el umbral de la inconsciencia ya no defiende a los culpables.

Y el oxido de aire por pulmones sedientos del grito que no viene salvo el domingo por la tarde, cuando el mundo es menos mundo y la luna ya no es llena.

Ese orgasmo que se vuelve mortal en un colapso donde no hay pasos que seguir ni manuales para empezar, el siniestro hermano menor de la desidia enmohecida.

Un sinsentido que a veces está bien proponer, aferrarse a esa turba de caóticos enfermos y caminar sobre una cuerda que no sabes a dónde va a terminar.

28 de febrero de 2016

Mil maneras han existido y otras mil por inventar


Y es que, en ese instante que te quedas en silencio y sin aliento, tiritando de frío y empapado en tu sudor, dejas de buscar lo que más tarde vino. Lo que siempre ha estado y siempre estará vuelve a ser importante. Frente a una vela un presagio del destino lleno de palabras cargadas de calor y dibujos en las nubes.

Una voz en el frío apaga los candiles y el humo decora el espacio, figuras que flotan en la habitación y escapan hacía el cielo. Un suspiro angelical antes de ir a dormir, bajo unas manos calientes y tranquilas que se estrechan para impedir que vuelva el frío y con él, de nuevo la pena.

Mil maneras han existido y otras mil por inventar, para siempre terminar buscando una buena forma de empezar. Nunca nos gusta y volvemos al principio. Siempre en busca de esa llama que nos de luz y calor y que nunca marche, que no marchite, que no escape, que no muera, que aquí se quede y que nos quiera.

28 de diciembre de 2015

A un pequeño niño constructor


 Y resulta que la vida es aún todo un reto. Un puzle por construir. Resulta que sonrío cuando descubro lo que aún queda por descubrir.

Y es que las sorpresas vienen de una en una. Dentro de una caja de colores puedes encontrar desde un camino difícil , hasta la luna.

Y cuanto más cerca del suelo estamos, más parece que volamos. Y que nos dejen volar sin miedos, sin prisas y sin freno. Que nos dejen ver qué se esconde lo más lejos en el cielo.

24 de diciembre de 2015

Alma de papel

 
Tú, tú que me buscas y ardes,
qué estúpido suena siquiera intentarte.
Y soñar con mundo ideal,
donde el héroe hoy no ganará.

Vuelven los nervios,
los que no me dejan respirar.
Y me despido por la noche,
de las risas enlatadas, del sudor en nuestra espalda.

¿Dónde estás?
Ya gritan los ángeles en el portal.
Y sigo esperando,
cuando me dejo caer por el umbral.

Parar no es una opción,
y ahora despacito tomo una decisión.
Y a a cada paso más cerca del cielo,
intentaré volar sin alas, intentaré reír sin ti.

Y si caigo a quién le importa,
y si sufro qué más da.
No voy a parar,
Y pienso recuperar,
todo lo que quedó atrás.

No dejo que la historia se acabe,
esa es la señal y aquí no está el final.
Y sus besos son las lágrimas.
Y sus caricias son espinas.
Y el silencio... largo y eterno.

Pierdo la cabeza cuando solo ardes.
Qué estúpido suena siquiera hoy amarte.
Y soñar contigo, dormir junto a tu ombligo,
morir despacio y contando tus lunares.

Que vengan tus labios a probar,
esa miel que ya no está,
pero quedan las estrellas,
vacías y sin tacto.

Pequeña sorpresa en una caja negra,
oxidada por el tiempo, desconchada por el viento.
Guardas dentro escrito un papel donde llevas el alma,
como un cuchillo corta y ella sola se rasga.

Parar no es una opción,
y ahora despacito tomo una decisión.
Y a a cada paso más cerca del cielo,
intentaré volar sin alas, intentaré reír sin ti.

Y si caigo a quién le importa,
y si sufro qué más da.
No voy a parar,
Y pienso recuperar,
todo lo que quedó atrás.

No dejo que la historia se acabe,
esa es la señal y aquí no está el final.
Y sus besos son las lágrimas.
Y sus caricias son espinas.
Y el silencio... largo y eterno.

Tranquilo como el sol que no calienta,
y aprendes a vivir como sombra perdida.
Justo cuando la luna más enfría,
y con poca luz se calla.

Y cuando te sueño no estás.
Cuando más te echo de menos
más me quemo y adiós grito.

Me sincero mientras me hundo,
y con mil botes en el mar solo uno llega.
A la deriva de un lugar extraño,
donde un viajero cada día sufre cada peldaño.

3 de diciembre de 2015

De azul


Mira la luna en un momento especial,
ilumina cada parte de su desnudo cuerpo.
Mira la luna blanca y fría sobre el mar,
y una ligera brisa nos hace temblar.

Salen las estrellas y van a caminar,
titilan y despacito sonríen al pasar.
Salen las estrellas con su pausa,
con su velo y su brillar.

Te ríes, y bailas sobre el agua,
y me dejas llegar hacia tu pelo.
Te ríes y me coges entre pasos,
y me pierdo sin pensar.

En una preciosa noche estrellada,
se mueven las algas bajo nuestros pies.
En una única noche mágica,
bailamos juntos hasta romper el amanecer.

Y sin parar, y sin pensar,
hasta dónde podemos juntos llegar.
Y lento, muy lento y con gracia,
a cada paso me pierdo entre sutiles acrobacias.

Y de azul son los ojos que nos miran,
escondidos y sin prisa.
De azul los besos que nos cuidan,
en la noche y en el día.

En un mar ardiente y oscuro,
que se calma con tu voz.
En un mar azul intenso sobre negro,
donde de azul, querida, de azul eres tú.

16 de noviembre de 2015

Qué bien te sienta el rojo


Entramos en un bar y nos vamos quedando solos, tú, nuestras locuras y yo.
Estás preciosa esta noche y lo sabes, claro que lo sabes. Has pensado meticulosamente la forma de mantener mi atención sobre ti. "¿Qué perfume es?"

Mira ahí fuera, el frío empaña los cristales y qué bien sienta estar aquí dentro, piel con piel, mano sobre mano. "Más vino, por favor" Pero bebamos  más lento. Más despacio querida. Dejas el carmín de tus labios en la copa y poco puedo hacer.

Mis nervios están a flor de piel, pero no te lo haré saber y aunque se note estaré callado. En silencio y de puntillas late mi corazón. La puerta choca y el último cliente sale.

Visión nublada a cada trago y gráciles sombras reflejadas en la pared que buscan su mirada, que buscan su boca, que buscan robar un beso sin saber por qué.

Brindamos entre las cortinas de terciopelo, como si alguien nos espiase,  y nos suben los tonos. Un poco más de rojo, un poco más de púrpura. "Qué bien te sienta el rojo".

"¿Y después?" No sé siquiera cómo hubo un después, ni como llegamos hasta aquí… No sé por qué tu perfume está en mis sábanas ni sé por qué no olvido tu mirada. 

1 de noviembre de 2015

En una botella bajo el mar

 
En una botella bajo el mar estaban tus caricias,
en un pequeño lugar donde tus besos empañaban el cristal.
En nuestra botella nos empezamos a quemar,
en nuestra única botella bajo el mar.

Sin ir a más, en un truco final en el cual los latidos empiezan a sonar,
un ritmo frenético está por comenzar y devienen las ansias.
Más cerca, más fuerte. Más cerca y más, más fuerte.
Sorprendidos por una magia que nos desvela un inesperado final,
en un truco donde a cada pulso interior del corazón nace una pulsión.

En una botella que arde bajo el mar, y evapora nuestro tacto,
lo calienta con dulzura, como el sol en la mañana.
Nos arropa con calor y nos da un nuevo aliento,
y nos pide por favor que olvidemos lo malo de aquel momento.

En una botella bajo el mar estaban tus caricias,
un pequeño lugar donde tus besos empañaban el cristal.
En aquella botella donde ardimos sin más,
en nuestra única botella bajo el mar.