14 de octubre de 2015

Punto y final a un pasado martes y 13

 
Punto y final a un martes y 13 que se queda atrás, 
nuboso, lluvioso y silencioso entre caminos.
Los árboles susurran cada gota que cae sobre la espalda 
y se mojan nuestras caras, se rompen nuestras ganas.

La guinda del pastel que comemos en una habitación 
los cristales empapados de vaho, lágrimas y algún despiste.
El gato negro que se nos cruza en el callejón e intentamos evitar, 
pero nos busca, nos encuentra y nos lo hará pagar.

La escalera azul del cielo eterno que sobre nosotros planea cada paso, 
cada instante en un brillo infinito de mapas que nos quedan por trazar.
Un vaivén en un tren que se movía sin rumbo y paró sobre las vías. 
Un tren sin salidas. Un tren harto de idas y venidas y frenos impensables 
y cambios de tono, ritmo y color.


Punto y final a un martes y 13 que por suerte devino en 14...


11 de octubre de 2015

El sol nos pasa a saludar.


  Dragones en la noche que se mueven con sigilo,
entre bocanadas de humo y luces rojas que deslumbran.
Olor a un perfume barato que ahora es difícil de olvidar,
y una música tan alta que no nos deja pensar.

Poco a poco nos vamos volviendo locos, 
y me coges el brazo. Sin dueño rodeas tu cuerpo.
Te digo al oído: Esta noche serás mía y sonríes,
y te mueves, y te acercas y me miras y te gusta.

Tu cuello ya no es tuyo y mi boca ya no es mía.
Sin freno, las lenguas cobran vida en cada esquina.
Pagamos nuestras deudas en la barra con el sudor de nuestra piel.
Los precios van subiendo y dejamos atrás el raciocinio.

Entre paredes y sin salida , cuando ya no quedan fuerzas,
nuestros labios se disparan y perforan nuestra alma.
Cualquier rincón es siempre un buen lugar, pensamos,
y poco a poco el camino se nos hace largo, juntos, de la mano.

Mientras sonreímos y nos dejamos llevar el sol nos pasa a saludar.
Le miramos desde el mar en una barca de madera.
En el horizonte vamos olvidando que mañana al despertar algo dolerá.
Y ahí quedó el vacío entre las sábanas, tu carmín en la almohada,
tu cabeza sobre mi pecho y el dolor de la resaca.

Un abrazo, un beso y una habitación en el más absoluto silencio.
Un domingo al que llegamos por casualidad.
Una casualidad que se hizo luz intensa lanzada contra el cielo
y se fue, poco a poco, perdiendo en el espacio.

7 de octubre de 2015

Será un largo y frío invierno.




Será un largo y frío invierno,
y cuando me busques,
estaré llorando dentro.
Será un largo y frío invierno.

Cuando solo decía: Duerme.
Cuando solo decía: Estaré aquí.
Pero ya no lo puedo decir.
Cuando solo te lo decía a ti.

Entre mis dedos te dejabas caer,
donde sujetamos las noches y algunos días.
Solo duerme entre mis dedos, te decía,
donde aún el tacto de tu piel permanecía.

Será un largo y frío invierno,
y cuando me busques,
estaré llorando dentro.
Será un largo y frío invierno.

Es difícil de buscar, muy difícil
pero lo intento. ¿Dónde estará?
Y no necesito ahora consejos, no.
No me vengáis con inventos.

No hay qué decir, y menos para hacer
no te puedo convencer, ya no.
No hay qué decir , menos para hacer,
y la puerta tras tu esencia se cerró.

Será un largo y frío invierno,
y cuando me busques,
estaré llorando dentro.
Será un largo y frío invierno.

Duerme entre mis dedos, ahora,
Y lo recuerdo.
Duerme entre mis dedos, ahora
y nada ocurre, tan solo me pierdo.

3 de octubre de 2015

Y brindar un poco más.


Me muero por dentro si te veo caminar.
Ligera, etérea, atraviesas el alma sin dudar.
Mi cabeza empieza a volar. Ni lo intentes, ahora es difícil de parar.

Más proximidad, más empiezo a titubear. No te rías de mi.
¿Por qué ese mirar? ¿Qué me dicen esos ojos?, ¿A dónde quieres llegar?
No nos engañemos, disfrutas en este juego donde, a ciencia cierta, tú vas a ganar.

Yo te quiero hablar y qué te cuento. Aún hoy me arrepiento.
¿Dónde nos dejamos el tiempo? Sobre las copas, una tras otra.
Sinceramente, dejo paso a la inconsciencia. Permitid que pierda la razón.

Incontrolables son mis ganas de saltarme cada uno de los pasos.
Ya no sirven ni los consejos de ancianos, ni asambleas de vecinos ilustrados.
Sólo hay ganas de romper el cielo y salirnos del mundo aunque solo dure un segundo…

Antes que callar y mirar tu sonrisa, disculpa, prefiero morderla y morir una noche más.
Y crecerán mis ganas, y crecerán mis ansias pero me regulas con palabras.
Un dedo sobre mis labios me hace callar, y lo acepto. Dejamos paso al silencio.

Aquí, ahora, ni conmigo ni sin ti en ese tira y afloja donde sube el rubor,
y el carmín de tus labios se marca a fuego lento sobre mi cuello. 
No pares, no hay nadie más. Nadie mira ya. Todos duermen.

Y es que nunca desprecié un abrazo oculto entre tus labios.
Y es que tú debes de guardarlos a cuentagotas.
Y es que yo los quiero todos hoy, bailando sobre las sombras.

Ante las centellas de la noche, fugaces, brindamos con champagne.
El sonido del cristal nos parece relajar. Mientras se rellenan las bañeras.
Y te sueltas el pelo. Aquello que nos empuja desde dentro queda fuera.

Pero debí besarte cuando aún pude.
Pero debí olvidarte antes del amanecer.
Pero debí quedarme en casa y no cruzar el portal.

Y quedarme en casa, y brindar un poco más, solo un poco más…

6 de septiembre de 2015

Quizás esté loco


Últimamente siento que el mundo está perdiendo todo el sentido intelectual posible. Antes ya tenía esa sensación pero poco a poco se agrava a cada minuto que dedico a descubrir nuevos focos sociales, más allá de aquellos en los que me siento cómodo y seguro que por suerte aún son grandes e infinitos.

Tengo la sensación de que nos dejamos llevar más por nuestras partes cerebrales poco procesadas y primitivas que por las que al final resultan ser duraderas y significativas. ¿Dónde queda la paciencia? ¿El camino? Esas viejas tradiciones se están perdiendo y ahora sólo se busca aquello que nos dicen que debemos buscar. Sabemos donde ir a mirar y si somos listos hasta podemos averiguar qué será lo siguiente.

Divagamos y caminamos con la preocupación de vaciar nuestro cuerpo de hormonas para volver a rellenarlo sin cuestionarnos realmente qué queremos, qué nos gusta, por qué nos gusta, y qué queremos conseguir a largo plazo. Sí, a largo plazo. Ahora impera el impacto temprano, el corto plazo que al final solo sacia provocando más hambre ¿intelectual?.

A estas alturas ya nadie valora ciertas cosas , ya no se buscan conexiones con nadie, no se escucha y todo se vuelve más ciencia-ficción que nunca. Es triste decirlo pero últimamente tengo la sensación de que una sonrisa vale cada vez menos, una buena palabra o incluso el ser educado.

Pero quizás esté loco ¿Quién sabe?

2 de septiembre de 2015

Justo al atardecer



Vamos a observar entre los espejos de esta habitación lúgubre y sombría como, poco a poco, se expanden las ideas y los rostros se desfiguran al vaivén de los candiles. Las cortinas se descuelgan y ella me sonríe. Aún no sé qué busca. Junto a la ventana está la cama, se sienta. Justo aquí comienza la tormenta.

Prefiero esconderme de los rayos y mojarme con la lluvia. Abrir la cristalera y sacar la cabeza, pero ante ella prefiero callar y acusarme de todo aquello que no supe o pude decir. Me impone,  lo aseguro. Sin duda será un placer quedarme aquí sentado y en silencio, para observar su cuerpo iluminándose con cada uno de los relámpagos; ya perdí la cuenta, y ya casi quedo ciego.

Enmudezco ante ella. De una u otra forma se hace grande y a mi me queda tanto por decir, tanto por hacer, tanto por aprender. La tormenta me ensordece y no puedo más que ceder ante sus movimientos. Hipnotizado, a veces titubeo , a veces hasta tiemblo, pero por suerte me calmo entrelazándome a su mano.

Poco a poco crecen mis ganas de cruzar el umbral donde la angustia se esconde y sólo queda su paz. Poco a poco, esta tormenta crece y nada la puede parar. ¿Y ahora por qué iba a querer despertar? Ahora que no estoy aquí contigo, ahora que tú vas dando vueltas sobre otras camas, en otros lugares, dime, ¿Dónde estás? Ahora que la tormenta ya no existe y ya ni recuerdas qué o quién soy.

Lo que sucede tras la puerta y mientras yo me desgañito a cada instante, muy poco te importa. Y mientras, a cada paso en falso mi voz se destroza e incansable, ningún efecto en ti sucede y todo esto cada silenciosa tarde, augurando una larga noche, sí me entristece.

 Hoy por fin lloré y mis párpados, con los recuerdos, humedecieron el cuello de mi camisa, y tú ya no estabas ahí. Asustado y acurrucado junto a la ventana, sobre aquella cama, me escondí. Casi me salto mis normas, y juro que lo intenté mil veces, me prometí no ceder. 

Hoy , bajo los mismos rostros desfigurados , las cortinas rasgadas y la agitada luz de los candiles me dije al oído, justo con la calma, justo al atardecer, justo con la luz rojiza de las tardes de septiembre:  

Hey, descansa, septiembre sabe empezar.

20 de agosto de 2015

Cielos celestes



Esas luces que nos alumbraban ayer hoy se apagan lentamente. Ya no brillan con la misma intensidad y poco a poco nos abandonan a nuestra suerte. Una sombra intensa crece cada día más y se vuelve todo oscuro. 

Ayer eras tú quien sujetaba mis manos para saltar al otro lado del río, y eso me ayudaba a descubrirme tal y como yo quería verme. Yo atendía cual alumno en una clase de infantil. Todo allí es nuevo, es seguro,  y a cada minuto el universo se expande y llena de conexiones y emociones que jamás volverán a repetirse en una mente en constante movimiento.

Ayer tú y yo éramos un juego de niños que compartía risas en el jardín, tumbados sobre sobre la hierba y mojándonos el pelo. Hubiéramos, juntos, navegado mar adentro y sin pensar. Escalado las montañas más altas para alcanzar un trozo de ese cielo tan celeste. Hubiéramos acampado justo en aquel lugar donde las palabras pierden su sentido y solo los besos significan más por cada instante.

Sobre nuestras cabezas hoy se posa la incertidumbre de un cielo al que, al final, no le robamos el color y sentados por separado, cada uno donde le corresponde, miramos hacia las montañas infinitas desde el suelo y hacia ese mar más peligroso de lo normal. Qué decir, al final nos echamos para atrás en este juego que parecía no tener final.

Hoy no somos más que sombras deambulando en un entorno hostil y sujetos al misterioso futuro. Perdidos , quizás, y pensando más allá de lo que realmente somos capaces de soportar.