29 de diciembre de 2023

Metamorfosis

Metamorfosis 

He cruzado tormentas,
me he visto desvanecer,
el infinito ya no es lo que era,
necesito aprender.

Aprender a rozar el cielo sin auxilio,
elevarme en vuelo, distanciarme de aquí,
dar un paso más, perderme en el horizonte,
contemplarlo con tu sombra, mirarlo sin ti.

Extraña metamorfosis de ayer,
que hoy permanece en absoluta quietud.
Vagos recuerdos que eran sueños,
anhelos que son destellos,
y si pudiera... si tan solo pudiera dar un paso más y olvidar...

-

Metamorphose 

Ich habe Stürme durchquert,
sah mich verblassen,
das Unendliche ist nicht mehr das, was es war,
ich muss lernen.

Lernen, den Himmel ohne Hilfe zu berühren,
mich in den Flug erheben, mich von hier entfernen,
einen Schritt weiter gehen, mich im Horizont verlieren,
ihn mit deinem Schatten betrachten, ihn ohne dich anschauen.

Seltsame Metamorphose von gestern,
die heute in vollkommener Stille verharrt.
Verschwommene Erinnerungen, die einst Träume waren,
Sehnsüchte, die zu Funken geworden sind,
und wenn ich könnte... wenn ich nur einen Schritt weiter gehen und vergessen könnte...
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#Metamorfosis #Volar #Horizonte #Metamorphose #Lernen #Stille

28 de diciembre de 2023

Luces y sombras

Luces y sombras 

Ayer, contemplé el nacimiento de un nuevo día, una realidad tangible que se desplegó ante mis ojos, junto a una luz cálida pero a la vez invernal, incapaz de rivalizar con el calor humano que emanaba de quienes compartían ese momento conmigo.

Experimenté un nuevo atardecer en mi interior, colores vivos que terminan ocultándose tras las montañas. Una renovación que me infundió fuerzas de nuevo. Aprendí que la perfección es una mera ilusión y que evolucionamos, cambiamos, ganamos y perdemos conocimiento, pero todo, siempre todo, regresa a sus raíces, invariablemente.

En este viaje de transformación, se nos moldea conforme a la ley inexorable de la vida y sucesos. Sin embargo, aquí radica la fortaleza: jamás podrán adueñarse de tus acciones y decisiones, de tu esencia.

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Licht und Schatten 

Gestern betrachtete ich den Beginn eines neuen Tages, eine greifbare Realität, die sich vor meinen Augen entfaltete, neben einem warmen, aber gleichzeitig winterlichen Licht, unfähig, mit der menschlichen Wärme zu konkurrieren, die von denen ausging, die diesen Moment mit mir teilten.

Ich erlebte einen neuen Sonnenuntergang in meinem Inneren, lebendige Farben, die sich hinter den Bergen verbergen. Eine Erneuerung, die mir wieder Kraft verlieh. Ich lernte, dass Perfektion eine bloße Illusion ist und wir uns entwickeln, verändern, Wissen gewinnen und verlieren, aber alles, wirklich alles, kehrt unweigerlich zu seinen Wurzeln zurück.

Auf dieser Reise der Transformation werden wir gemäß dem unerbittlichen Gesetz des Lebens und der Ereignisse geformt. Hier jedoch liegt die Stärke: Niemals können sie sich deiner Handlungen und Entscheidungen, deiner Essenz bemächtigen.

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#renovación #nuevo #transformación #erneuerung #tag #lebensveränderung #innerRenewal

24 de diciembre de 2023

Las formas del amar.


Seguiré esperando,
no te preocupes,
se que no tendrás la misma forma,
no tendrás la misma mirada,
no comenzará igual,
y quien sabe, podrá ser en la mañana o en la noche,
serás todo un mundo nuevo,
otro nombre,
otros colores en un cuadro,
un punto ciego en el que te dejas ver,
y algo me hace temer, pero se que seguirás siendo tu.

Un ángel caído del cielo

 
Ella era un ángel caído del cielo.
Tenía sus alas rotas y con ellas quemaba todo lo que tocaba.
Ardiendo a cada paso de tacón y aguja directos al corazón.

Preciosa y eterna, a veces rubia y otras morena.
Algo sutil y siempre lista. El manto de estrellas y las nubes de tormenta.
La esperanza de la vida y el camino que se estrecha, donde al final ella se olvida.

Había probado otras lenguas y disfrutado de otros brazos,
siempre conquistados y a las doce menos cuarto de nuevo abandonados.
Una cenicienta original, con las prisas de una chica de ciudad.

Había subido al cielo y bajado al abismo buscando consuelo.
Se convirtió en el muro de Berlín para aquellos que buscaron sus caricias,
pero de piedra fría y a las puertas muchos murieron sin su calor.

Había sido sudor y luz para otros. La sonrisa de una diosa,
siempre grande e inmensa, creativa y poetisa. El azúcar del café.
Convertida en tu rincón favorito del jardín, allí donde los sueños no nos dañarán.

Ella quería volver a su cielo y tarde, insistía pensando que no podría.
Jamás volvería. Quería cambiar, decía, pero ahora entre copas se perdía.
Noche tras noche y siempre tan bella y hermosa. En buena compañía y tan sola.

Ella quería su realidad, su sueño, sus brazos, sus alas para volar.
Ella sigue buscando y buscando y cada noche muere en un portal.
Ella , quien ha roto más de un corazón está perdida y busca paz.
Ella, quien aún duerme, quizás algún día despertará.

21 de marzo de 2020

Aprendiendo a volar



Hemos planeado por encima de nuestras posibilidades, quizás, sin apreciar el camino, y ahora, obligados a parar, no sabemos ni por dónde empezar a mirar. Entonces ¿Por qué hemos desempolvado ese viejo cajón lleno de fotografías? En qué estaríamos pensando.

Es la desesperación, puede ser, que nos hace querer perdernos en nuestro pasado y devolvernos esa visión clara que teníamos del sol iluminando la orilla del mar. Una vivencia que se guarda dentro, muy dentro, tan al fondo que sólo se aviva cuando conseguimos mantener el verdadero silencio, sólo cuando las voces se callan.

Nos acordamos ahora, con tristeza, de esa esencia que acostumbrábamos a menospreciar. Ese presente insignificante, oculto por un sueño de futuro y por alabanzas al pasado. Pues bien, ahora sólo tenemos eso, un recorrido breve y borroso que se aproxima a un futuro incierto mientras nos ofrece un nuevo escenario donde debemos intentar mantener la mente despejada, eso sí, a qué precio. 

Somos así, imperfectos, y pensamos que si nos recostamos sobre nuestra cama volveremos a cualquier tiempo pasado, uno que nos parece, sin duda, mejor. Pero vemos ahora, con más claridad, que estábamos equivocados. Eso sí, puede que ahora, por fin se aprecien los colores que antes no se apreciaban tanto. Ese marrón aterciopelado y ese petrichor que queda tras una repentina lluvia de una tarde de verano.

Y es que, cuando paras en seco, no tienes más remedio que sentir ese olor, esos rayos de sol salir para calentar tus frías manos, un calor que invita a sentir y recorrer ese viejo porche donde solía ir de pequeño a estar en silencio e imaginar historias que no pertenecían a ningún tiempo, pero algo ha cambiado, parece, hemos crecido.

Aunque, qué sé yo de crecer, si lo único que quiero es volver allí y volar, volar de nuevo y no sentirme como un jilguero que no sabe de dónde viene ni a dónde va. Y desde la distancia, ahora sin más en la cabeza, realizo reflexiones cortas ya que, aunque no lo pareciese, los planes a largo plazo no tienen alas y lo único que hoy me sobra es tiempo para volar.


29 de abril de 2019

Lista de tareas:

Cementerio en Escocia

Voy a hablar contigo seriamente, no como solíamos hacer hace un tiempo, cuando todos los caminos eran dudas por recorrer, ahora ya has recorrido algunos y otros han quedado sellados para siempre.

Voy a dirigirme a ti, sí, a ti, a esta persona que echa la vista atrás y encuentra a un yo repleto de dudas y de inquietudes y con valor suficiente de aceptarlo y superarlo. Dime ¿Dónde estás?

A ti que hoy ya no miras con los mismos ojos y se nublan las ideas, te hago la siguiente pregunta… ¿Qué opinas de ti mismo?

Nos centramos en juicios ajenos que nos hacen modificar conductas o actitudes pero ¿Tú? ¿Qué piensas de ti?

Muchas cosas se han quedado obsoletas de aquellos tiempos, muchas preocupaciones, dudas, estrés, roturas emocionales, ya sabes. Hoy, en silencio, desde una habitación alejada de tu otro yo reflexionas a luz tenue.

Me lees, ¿no? Sientes esos latidos que quieren salir y volver a brillar? ¿Esa inquietud? ¿Por qué los abandonas? Insisto ¿Por qué?.

Voy a dirigirme a ti, a ti que parece que ni te conoces, a ti que miras con lágrimas en los ojos y piensas que podría haber sido distinto, podría haber sido mejor, pero te equivocas.

Elegiste ese camino y jamás comprenderás ni entenderás los otros. ¿Qué no habría pasado? Esa es la pregunta. Y sería fácil recorrerlos de vuelta pero ya son tantos pasos que cuentan; tantos que resulta difícil recorrerlos a zancadas.

Nota mental: El tiempo pasa y jamás regresa, así que no te lamentes por lo que pudo ser y no llores por equivocarte una y otra vez.

Por eso hoy, desde lo más profundo y hondo de un ser extraño, casi hueco y vacío me dirijo a ti, para que leas estas palabras y se queden en tu cabeza como una bonita alarma que te haga recordar, que te impulse a seguir y no dejes pasar ni un día más sin pensar que todo lo que hoy hagas será sólo para ti.

Recuerda bien entonces, recuerda… Nunca dejes sobre los hombros ajenos cargas que deberían ser tuyas y nunca mires atrás con ganas de borrar las cosas que ya sucedieron porque así son, así fueron y así se recordarán.

No acuses, ni se te ocurra, ni culpes a quien nada tiene que ver con tu pena ni dolor. No seas así de gilipollas a veces. Entiende que podremos llevar ciertas cargas, sí, pero jamás podremos soportarlo si caminamos en soledad y la soledad deviene con la estupidez.

Recuerda, podremos olvidar ciertos pesos pero siempre, siempre permanecerán y brotarán cuando menos lo esperes y entonces ahí seguirás estando absolutamente solo.

Por eso hoy me dirijo a ti, porque lo necesitas, porque quiero que guardes esto muy dentro de tu alma, en un pequeño espejo donde ambos nos reflejemos y nos entendamos.

Un espacio donde recurras cuando quieras llorar y verlo, cuando quieras olvidar y sientas que no puedes más, un espacio cerrado y oscuro sólo para cuando quieras desaparecer de aquí o de allá.

Quiero que esto te quede claro; Siempre fuiste para mi tu propio héroe ¿sabes? Pero no como los de las películas ni cómics. Héroe como los de verdad… de aquellos que tienen superpoderes reales que poco se asemejan a volar. Poderes que sabías aprovechar.

Siempre estuviste ahí hasta que empezaste a cerrar las persianas y a oscurecer aquellos rincones que brillaban y con ellos todos los poderes se esfumaron dejando esquelas falsas escritas con nombres sin sentido y un rastro repleto de dudas y silencios agónicos que estremecen el alma.

Así que, dime las opciones que quedan sobre la mesa ¿Vas a ser dueño de tu vida por fin o vas a permitir que el azar juegue una partida más hasta que te reviente por dentro?

Así que, dime ¿Vas a permitir que esta baraja aleatoria de opciones decida por ti cada paso y cada instante? ¿Das rienda suelta a esa maraña de emociones inconexas y que poco más te llevarán hacia donde ellas digan y no hacia donde tú ordenes?

Llegados a este punto no sé si aplaudir o llorar, sinceramente. No te encuentro ni te siento, no te veo ya en este espesor y neblina densa de emociones diversas.

Aún así, insisto… Sólo se trata de tu lista de tareas personal, decide entre la amnesia y el olvido o siéntate aquí conmigo. Decide entre entenderte u olvidarte. Decide aquí y ahora si vas a cumplir esta lista de tareas o vas a dejar que prenda junto con todas aquellas promesas rotas, aquellas miradas vacías o aquellos momentos perdidos.

Aquí te espero, sí, junto a ti, y aunque no lo sepas, aquí estaré, frente al espejo. Así que ya sabes donde venir si necesitas verte.

24 de marzo de 2019

¿Qué tiene todo esto de real?


De tantas y tantas historias que se cuentan.
Tantas que nos hemos parado a escuchar.
Siempre piensas que no te va a tocar.
¿Qué tienen todas de real? ¿Próximas?
¿Por qué íbamos con ellas a empatizar?
¿Por qué íbamos de nuevo a confiar? ¿Creer?

Y es que a veces uno se pregunta,
tras litros y litros de metraje incrustado en las venas;
¿Qué se siente al perder un hijo? ¿Qué es ese vacío?
¿Qué al dejar de amar? ¿Qué es ese sentimiento impío?
¿Qué si se apagó la luz y ya no la puedo encontrar?
Piensas -¿Yo? Jamás.

Seguir siendo fuerte y seguir vivo parece ser una opción,
la primera y única de aquellos que no ven más allá.
La más rápida que viene a la mente cuando las demás no están,
y en silencios agónicos y agnósticos devienen como espuma de mar.

Por fin aparecen las soluciones de aquellos que jamás por ese dolor caminaron,
Seguros y firmes, pero a la par incultos y pobres,
se reúnen aún en privado arreglando el mundo una vez más.
¿Y por qué iba de nuevo en ellos a confiar?

Fango sobre el cuerpo y heridas llenas de sal.
Carcoma voraz que goza del festín final en un pozo sin final.
¿Por qué caminar erguido, ardiente y libre?
Por qué, si cada vez que levanto la mirada algo sale mal.

Seguir siendo fuerte bajo el sudor de la frente me impide ver con claridad,
Y a base de caídas y llantos, de ganas de escapar,
me topo de nuevo con la realidad.
Esa maldita contradicción constante entre deseo y la verdad,
Entre qué está bien o mal.

Agonizando en silencio sin poder decir más.
Eterno espacio que sólo yo conozco y abriendo y cerrando ventanas,
donde sólo Johari parece tener la respuesta a lo que realmente pasa.

Odio esta prisión estanca de la cual quiero escapar.
Desafío final en un mundo donde nada es real y donde vuelvo a fracasar.
Caigo de nuevo al abismo de una rutina extrema que me empuja al desorden
Al caos más ruin y a una procrastinación que se hincha en la desazón y de la cual quiero escapar.

Y Mientras tanto ella ríe pero el mundo se comprime y se marchita ante sus ojos.


8 de febrero de 2018

De todos es sabido que un día la constante oscuridad,
 invadirá los ojos de quien hoy mira sereno.

Será un terror que todo lo abarca,
  y con un temblar que a veces se nos escapa.

Será un brillar tenue y tintineante, 
a penas con la energía de un latido final.

Una tenue brisa moverá,
 unos párpados inertes y sin tono.

 Una tensión rígida constante que cuando ya de nada sirve, 
cuando ya de nada vale, aún empuja a esforzarse.

 Conscientes son pues, de que ya no volverá a levantarse.
De que las mejores historias a veces no terminan en punto y a parte.
  
No creerán en lo que suceda, quizás, pues verán, 
les aseguro que sucederá, y de ello estoy convencido.

Llamas en ojos ajenos se retuercen de dolor,
 ante la sorpresa de los que callan y otros, con dificultad miran. 

Otros buscan el cobijo que no existió, 
en unos brazos fríos, dejados de la fuerza y sin ganas de tirar.

Sin más, lo ven llegar y saben que, pese a que callen, 
por todos el oscuro camino se recorrerá. 

Sin más se interpondrá y hasta el final, antes o después, 
con más o menos pena, con más agonía que alegría.

El cruel cruce entre olvido y paz se topa con lo eterno,
el camino angosto repleto de espinas que se clavan en la piel.

Hermanos en el silencio y guerreros eternos,
ambos títulos evaporados junto al resto del candil.

Y dime ¿Era eso lo último que quisiste decir?

8 de agosto de 2017

Justo ahí


Dime algo cuando te mire a los ojos con miedo. Seré el primero y único si sólo tú lo pides y te seguiré hasta caer rendido. Agotaré las fuerzas si es necesario solo para estar un poco más contigo.

Dime algo cuando me sienta algo perdido contigo, esperando salvarme, esperando los besos que en el atardecer se vuelven más rojizos que ayer y ya no saben tan bien.

Me volveré loco de rabia y hundido si insisto y nada encuentro. Busco en un baúl con mil historias y cada una me desorienta más. Busco muy en el fondo y sigo gritando, como un niño, por dentro. Mil manos aprietan un corazón que late por liberarse.

En un momento sabes que me daré la vuelta y huiré como he hecho siempre y justo ahí te necesito. Aprieta mi mano y síguela un poco más despacio. A veces sólo es eso, tiempo. A veces sólo es un poco más de tiempo y nada más.
 
Mira a mis ojos y dime realmente algo que me haga volver. Algo que me haga dejar de temblar y sí, terriblemente perdido busco que me mires a los ojos y escuchar que realmente no estoy tan loco, que es un momento incontrolable. Una pausa imparable que se nos viene encima.

Y me pregunto a cada instante si volveré de nuevo a dormir sobre tus brazos y que ya no sean rocas que se rompen con la misma fuerza de las olas y vencen ante el peso de las penas cayendo sobre nosotros en un intento de huir de nuestra propia realidad.

15 de marzo de 2017

A una luciérnaga


 A veces llego a mi cuarto cansado y agotado, es ahí donde dejo los problemas sobre el escritorio y empiezo a destriparlos. Una luciérnaga en el armario me llama con un hilo de voz mientras, concentrado, paso las hojas de un viejo libro y  tomo notas en un cuaderno de algo que puede serme útil algún día.

La intensidad crece y a más lectura, más se bajan las luces y un foco único e imperfecto, centelleante alumbra mi lugar. Las parcelas desoladas del cerebro danzan de la mano y la luciérnaga llama un poco más alto y claro. Esa luz distante que apaga soles en planetas lejanos amanece palpitante en la intensidad del pecho y deja un brillo de luna que casi se puede palpar.

Cruje la silla mientras me levanto y alzando la mano descubro que la historia sólo acaba de empezar. Al torpe tropiezo de los bailes cedo al pozo sin control. ¿Cuándo un fondo de algo fue tan difícil de encontrar? 

El tiempo gira a mi favor, cálido y llano en un espacio infinitamente ínfimo que al dar vueltas sobre el  cuerpo hacen del vaivén un mareo horrible. Es ahí donde resultas ser el más grande de todos y contra el suelo vas a dar junto a un tarro de cristal donde claramente dice "Tómame" y se aspiró sin más historias.

Bajo los efectos de alguna droga extraña, a veces, cansado, llego a mi cuarto y agotado me tumbo sobre los mismos problemas intentando ahogarlos, inventando cuentos, historias y arreglos para que así desaparezcan todos y amanezcan siendo otros, más pequeños, menos graves, menos intenso, más indefensos y ser yo quien los somete a mi voluntad.

¿Luciérnaga? Ahora callas y no brillas, qué tan difícil fue quererte ahí encerrada y tenerte junto a mi en un instante para que en una triste noche  te asfixiaras bajo un manto de estrellas puntiagudas, de cuento, de las que todos sabemos dibujar. Odisea magnífica la nuestra que de las reflexiones que realizamos junto a nuestras sábanas sólo quedan presentes la mitad de ellas y las otras mueren fusiladas contra el suelo.

Así yace la luz bajo sus alas inertes, luciérnaga de muerte que ya no vuelas, sino callas, solo callas. Ni voz, ni luna, ni estrellas ni cosmos en la espesura de la distancia.

17 de septiembre de 2016

Vendrá


Cada cierto tiempo vuelve a posarse dentro, al fondo del alma, como un pájaro con miedo que ve que todo lo que antes era selva hoy solo es gris piedra. Un miedo extraño y un grito en vano, un recuerdo del pasado que me coge de la mano para gritarme a la cara -Hoy todo aquello no es nada más que nada.

Cegado por la intensidad y sin dar ni un paso sin temblar se lanza al vacío ese pájaro impío que en su jaula torácica goza del daño y al salir corriendo y alegre cae sin freno. Con él sus fuerzas se van y contra el suelo da. Un gran y odioso ruido y sus alas se quiebran, el aliento se marchita y ya dentro nada palpita. Un intento fallido por volar más alto y alcanzar una falsa luz que termina contra el asfalto, y duele y grita.

Una pena grande en su cabeza y un alivio que no llega tras varias noches en vela. Un corazón entre los dedos que a puño cerrado se desvive para latir una vez más y olvidar por todas ese sabor amargo de las cenizas. Olvidar por fin ese camino eterno y sin final, dudoso y extraño lleno de voces y de ideas, y del famoso qué dirán, qué hacer, qué vendrá.

Agonizan las risas de los niños en los parques y los aullidos alertan a los guardias. Se paran las aceras y todo el mundo hoy recuerda aquel estruendo animal. Se doblegan las palmeras y la playa, hoy desierta, es tragada por las olas y llevada hasta el final. Se entumecen los cuerpos y se enfrían las sonrisas.

Cada cierto tiempo vuelve y suspira, revive como las espinas del rosal que al fondo se clava y rasga las cortinas. Una semilla cobijada en su coraza se paga como tributo y espera en silencio buscando otro día, otro punto incierto y algún que otro tambaleo. Espera ser regada a lágrima viva en el frío de la noche para poder de nuevo brotar. Espera con paciencia, que el tiempo vuela deprisa y pronto volverá a posarse dentro, pronto volverá a brotar.

5 de septiembre de 2016

Tiempo

Hacía mucho que no cogía y me sentaba a pensar. No es que esté todo perfecto, ni mucho menos pues aún espera el Champagne en la nevera y sin abrir, y otros tiempos venideros ahí se encuentran, en la luz, mientras apareces tú, conmigo, en las sombras de algo incontrolable e inestable. Un mal trago por la mañana que durará hasta la noche y un beso nos calla, y nos hace querer seguir.

A luz tenue imagino cuentos y cuadros mientras observo un reloj viejo y mohoso, medio loco, que cambia las agujas a todas horas. ¿Cómo te pido lo que quiero? Sólo Imagíname allí, en el primer día que corrí, sin miedos y con risas a las salidas de los bares. Entre el frío y los abrigos rejuntados sobre las aceras.

Siento que el camino se estrecha, a mitad de la larga y tardía travesía empiezo a titubear, observar y pensar qué , quién, cómo, cuándo y saber si estarás ahí cuando ya no tenga nada que hacer y el tiempo devore mis entrañas.

4 de agosto de 2016

Si la oscuridad y yo fuéramos uno

Si la oscuridad y yo fuéramos uno, seríamos los mejores amigos.
Quedaríamos por las tardes para consumirnos en  las sombras  del abismo.
Apagaríamos la luz de la mañana que nos despierta, y cerraríamos las persianas para siempre.

Si la oscuridad y yo fuéramos uno, seríamos los mejores amigos.
Ni velas ni candiles, ni neones de burdel, siquiera pilotos al anochecer. Negro y absoluto silencio.
Ni sol ni luna, ni luz en las ventanas esperando por ninguna amada.

Llevados de la mano, tinieblas y yo, como figuras deformadas en la pared por una vela sobre la mesa.
Permitimos que se quemen paredes y tejados, y atónitos seguimos un rastro de locura hacia el infinito.
Y a más distancia más me cuesta respirar y más presión en las arterias.
Y a más lejos la salida más me pierdo en el silencio y más se dilatan mis pupilas.

25 de mayo de 2016

Un minuto más...


Sucede algunos días, bajo la melodía de un piano, que esos recuerdos vuelven como ayer. Lluvia que golpea las ventanas en un extraño código morse. A camino de tormenta y parpadeos se iluminan las ideas.

Así recuerdo sus calles mojadas y luz tenue. Con sus ventanas iluminadas y tejados ataviados de hiedras enredadas. Todo el verde del frescor, musgo húmedo y moho. Paseos escondidos que, a mano y piedra tallada,  cruzan ambos destinos. Tú mi mapa y en las piernas la fuerza que sujeta la guía.

Secretos oscuros y discretos que al brillo de de la luna se dejan a penas ver, y sutiles rumores van escondiendo misteriosas historias que engañan al viajero y le invitan a un trago más, sólo uno más. Por favor, que sea media pinta hacia la mesa del final.

Viejas historias de marineros, o sátiras políticas con el toque crudo de la verdad. Hermosas figuras iluminadas por el resplandor de las pupilas, dilatadas y expectantes a las nuevas subidas de tono o bajadas inesperadas. Un narrador intrigante y perdido entre barriles de cerveza y locuras. 

Ay… si pudiera… un minuto más, si solo pudiera otra vez andar y andar para saborear todo aquello que se pasó y hoy me cuesta recuperar. Calles empedradas y paseos frente al mar. Ese camino de tierra junto al canal y el lago frente al libro que entre tus ondas dejé escapar.

23 de mayo de 2016

Luciérnagas en paro


Así conocí su sonrisa, la más blanca y perfecta que jamás se ha visto en los cuadros. Recordaba a las mañanas con su débil luz del sol proyectada sobre las cálidas piedras del camino. Su cuerpo comenzó a formar parte de un ejemplo en los diccionarios más importantes, un atisbo de obsesión, ansias y plastilina que moldeaba su cabeza. El marco ya no servía para nada, así lo quiso el dueño.

Rodeado lágrimas cristalinas semejantes a oro blanco, construidas por el mejor de los orfebres a la imagen y semejanza de las modas más absurdas e imparables, más estúpidas, que cada vez nacen en las mentes menos luminiscentes como luciérnagas en paro. Cada vez más efímeras y cortantes como cuchillos rasgando todo lo que antes pensábamos que estaba bien y ahora solo es otro velo roto por las nuevas tradiciones y distante que prende en el yesquero iluminando la habitación de las desidias hoy tan protagonistas.

Todos, como pequeños elementos en una máquina de feria oxidada, iluminada por los faros de una vagoneta a media vela y cuatro maniquíes que se ríen sin hacer mucho ruido bajo la piel podrida de una serpiente recién mudada. Dos cabezas de jabalí vacías colgando de la pared y lanzando cuerdas que secuestran con ahínco nuestras ganas de romper la vajilla nueva, el esquema, el estereotipo.

Por y para los engranajes se sacrifican detalles y lentamente desaparecen las ganas de descubrir cada secreto lugar del infinito, lento y natural. Sabias palabras son aquellas que decían que todo volvería a la normalidad, a las modas se referirá, pero jamás volvieron ni ellas ni y con ellas las sonrisas. Ni blanca ni perfecta, ni luces ni azucenas, ni luciérnagas, ni oro, ni calidez sobre las piedras bajo el sol de primavera.

18 de marzo de 2016

Vaivén


Cuando las tardes doren tus pasos,
frente al mar me sentaré.
En silencio viene tu nombre,
lento y calmado, en un sutil vaivén.

Ola viene y ola va. Al poco comienzan a parar.
Una sonrisa se calca en la tierra y de nuevo tu brillar.
Espuma de caricias en la arena y más de siete corazones por bandera,
se dibujan con los dedos de las manos, viejas y cansadas por los años.

Sobre el horizonte el vuelo de las gaviotas,
que arriba de los mástiles hundidos, hoy se posan.
Miran a los enamorados que caminan enredados,
entre risas y paseos, entre labios y tonteos.

Ya casi las siete, a esconderse el sol se va,
y un perfume muy ligero me recuerda al azahar.
Lujuria de luna blanca, risueña y relajada, aquí está,
y por los días secuestrada en el piélago de tu mirar.

Hoy anhelo el tiempo que no está,
esa cuerda que se tensa y que sufre al aguantar.
Ese tiempo marinero en un sutil tic tac,
Ese tiempo marinero que se se va sin esperar.

15 de marzo de 2016

Calidez en su mirada y luego nada más pasa





Millones de ojos blancos nos guardan en la noche,
buscan cobijo por el frio y los niños por fin callan.

Las estatuas ya se guardan, y sentadas en lugares misteriosos cuentan historias,
Lagunas de emociones sobre hierba húmeda y apoyadas en el muro se relajan.

En silencio los parpados aterrizan hasta parar en seco,
Hoy ya no trabajan en jordanas sin cobrar, y bajo el peso de las horas echan el pestillo.

Una tormenta en el fondo de la garganta que se seca y a millones de lenguas enmudece.

Aguanta la dulzura de la voz que cruje por un llanto lejano que, sin mano a la que aferrarse, se deja llevar enloqueciendo en cada esquina.

Cristales cortantes como alas de mariposa bajo el alma, horquilla que sujeta el molde de su cuerpo y  penetra con la fuerza del martillo sobre el yunque en el corazón poético de cuento.

Hierros de buen grado y ataviados en el fondo del volcán que se funden,
Masa candente y algo fría donde el umbral de la inconsciencia ya no defiende a los culpables.

Y el oxido de aire por pulmones sedientos del grito que no viene salvo el domingo por la tarde, cuando el mundo es menos mundo y la luna ya no es llena.

Ese orgasmo que se vuelve mortal en un colapso donde no hay pasos que seguir ni manuales para empezar, el siniestro hermano menor de la desidia enmohecida.

Un sinsentido que a veces está bien proponer, aferrarse a esa turba de caóticos enfermos y caminar sobre una cuerda que no sabes a dónde va a terminar.

28 de febrero de 2016

Mil maneras han existido y otras mil por inventar


Y es que, en ese instante que te quedas en silencio y sin aliento, tiritando de frío y empapado en tu sudor, dejas de buscar lo que más tarde vino. Lo que siempre ha estado y siempre estará vuelve a ser importante. Frente a una vela un presagio del destino lleno de palabras cargadas de calor y dibujos en las nubes.

Una voz en el frío apaga los candiles y el humo decora el espacio, figuras que flotan en la habitación y escapan hacía el cielo. Un suspiro angelical antes de ir a dormir, bajo unas manos calientes y tranquilas que se estrechan para impedir que vuelva el frío y con él, de nuevo la pena.

Mil maneras han existido y otras mil por inventar, para siempre terminar buscando una buena forma de empezar. Nunca nos gusta y volvemos al principio. Siempre en busca de esa llama que nos de luz y calor y que nunca marche, que no marchite, que no escape, que no muera, que aquí se quede y que nos quiera.

28 de diciembre de 2015

A un pequeño niño constructor


 Y resulta que la vida es aún todo un reto. Un puzle por construir. Resulta que sonrío cuando descubro lo que aún queda por descubrir.

Y es que las sorpresas vienen de una en una. Dentro de una caja de colores puedes encontrar desde un camino difícil , hasta la luna.

Y cuanto más cerca del suelo estamos, más parece que volamos. Y que nos dejen volar sin miedos, sin prisas y sin freno. Que nos dejen ver qué se esconde lo más lejos en el cielo.

24 de diciembre de 2015

Alma de papel

 
Tú, tú que me buscas y ardes,
qué estúpido suena siquiera intentarte.
Y soñar con mundo ideal,
donde el héroe hoy no ganará.

Vuelven los nervios,
los que no me dejan respirar.
Y me despido por la noche,
de las risas enlatadas, del sudor en nuestra espalda.

¿Dónde estás?
Ya gritan los ángeles en el portal.
Y sigo esperando,
cuando me dejo caer por el umbral.

Parar no es una opción,
y ahora despacito tomo una decisión.
Y a a cada paso más cerca del cielo,
intentaré volar sin alas, intentaré reír sin ti.

Y si caigo a quién le importa,
y si sufro qué más da.
No voy a parar,
Y pienso recuperar,
todo lo que quedó atrás.

No dejo que la historia se acabe,
esa es la señal y aquí no está el final.
Y sus besos son las lágrimas.
Y sus caricias son espinas.
Y el silencio... largo y eterno.

Pierdo la cabeza cuando solo ardes.
Qué estúpido suena siquiera hoy amarte.
Y soñar contigo, dormir junto a tu ombligo,
morir despacio y contando tus lunares.

Que vengan tus labios a probar,
esa miel que ya no está,
pero quedan las estrellas,
vacías y sin tacto.

Pequeña sorpresa en una caja negra,
oxidada por el tiempo, desconchada por el viento.
Guardas dentro escrito un papel donde llevas el alma,
como un cuchillo corta y ella sola se rasga.

Parar no es una opción,
y ahora despacito tomo una decisión.
Y a a cada paso más cerca del cielo,
intentaré volar sin alas, intentaré reír sin ti.

Y si caigo a quién le importa,
y si sufro qué más da.
No voy a parar,
Y pienso recuperar,
todo lo que quedó atrás.

No dejo que la historia se acabe,
esa es la señal y aquí no está el final.
Y sus besos son las lágrimas.
Y sus caricias son espinas.
Y el silencio... largo y eterno.

Tranquilo como el sol que no calienta,
y aprendes a vivir como sombra perdida.
Justo cuando la luna más enfría,
y con poca luz se calla.

Y cuando te sueño no estás.
Cuando más te echo de menos
más me quemo y adiós grito.

Me sincero mientras me hundo,
y con mil botes en el mar solo uno llega.
A la deriva de un lugar extraño,
donde un viajero cada día sufre cada peldaño.